domingo, 20 de septiembre de 2009

dos, como el día y la noche.

Ella cantaba una canción de hadas, mientras su alma se hacía eco de cada acorde, alcanzando en el amanecer de la luna y las estrellas el esbozo de una nueva sonrisa.

Como buen hada, se encontraba en el balcón de una casa encantada y en un rincón entre su guarida y su manta preferida, las estrellas.

Una vez más la magia apareció a su lado, era un gato de color canela que caminando con elegancia felina,cruzó de acera alejándose de ella y dejando paso a otro de color negro y con una punta blanca en su cola.

Supo entonces que al igual que el día y la noche brillan con nitidez; La nostagia y la alegría tienen cabida en las lágrimas y las sonrisas de la magia, junto con la realidad del mejor sueño, la vida.

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