sábado, 19 de septiembre de 2009

Complicidad entre instrumentos.

Sólo era necesario una voz y el sonido de una guitarra para que en un salón de una casa llena de luz surgiera la magia.
Ambos procedían de tierras lejanas, pero su arte nació en una isla.Sin darse cuenta, en esa mañana de sábado dejaron fluir ese brillo que tiene el alma cuando se deja deleitar por la música.
ella, de pie junto a la ventana,cantaba una canción para él,mientras el chico endulzaba aun más su voz con una guitarra permitiendo a los acordes volar junto a ella por lo que dejaron fluir la complicidad entre sus dos instrumentos.

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