Estaba levantandose para dar el paso definitivo, cuando se acordó de su hojita, asi que la cogió y se la llevó con sigo. Sim embargo, era un nuevo paso y no debía faltar un nuevo amuelo y que mejor sino que una concha del mar mediterráneo.
Dió el paso y poco a poco, se dió cuenta que era un buen paso y que siempre recordará con un resquicio de magia, pese a las miradas atónitas y de terror de otras mujeres o con ganas de ello.
cuando acabó, se miró al espejo, fijándose en un pequeño detalle, sus ojos brillaron por primera vez, sólo comtemnplándola a ella.
Fue entonces, cuando tuvo de certeza que tenia la magia de una niña y la madurez y la elegancia de una mujer.En definitiva, dos cualidades de dos amuletos.
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