el mundo como supermercado
camisas y faldas
en oferta en las barras
a cambio de un olvido express.
el mundo como colegio
donde se imparten clases
de lágrimas secas y sonrisas forzadas
pero en el patio se exige
pedir perdón y ser perdonado.
el mundo como asilo
donde los gritos son sordos
y los silencios son ecos
donde el destinatario y el remitente
son la misma persona
salvo que el remitente sea tu nieta.
el mundo como universidad
ese paraiso de cafés y cañas
acompañado de apuntes y amigos
y el amor
esa asignatura para septiembre
para poder disfutarla
cuando sale sol
y guarecerte del frio
en un refugio de sábanas.
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