jueves, 7 de enero de 2010

¡Qué empaño!

Era una noche de nieve y la luna era menguante por lo que incitaba hacerse un refugio entre las sábanas.Sin embargo, esta criatura dormía en un salón y su plato de cena eran tres parejas acarameladas y una amiga en esa habitación.sobra decir que el empacho estaba asegurado.De modo que para hacer mas sugerente su banquete,propuso acompañarlo con chupitos de tequila olvidando que la dulcura de un beso no es compatible con el alcohol aunque no es cierto cuando la noche es joven y el espíritu libre.Y así era ella joven y libre y por ello hizó honor a sus virtudes.Se deleitó con palabras, sabiendo que con esa amiga,siempre serán jóvenes, libres y a pesar de las cenas nunca dirán:¡Que empacho!

Para Ana J.

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