miércoles, 28 de octubre de 2009

" Jugando en el árbol de los cuentos"

Era otoño pero la niebla esta vez era neblina.Las hojas secas posadas en el alfeizar de su ventana hacían una parada, una vez más, tras un largo viaje.
su casa,un hermoso ficus, era el refugio perfecto para encontar la calma.
no le faltaba dellate, era cómodo y tenía la calidez de la luz y de otras almas.

Cogió una hoja seca y mirando al infinito donde viaja el viento, recordó a ese joven con sombrero que junto a ella, una vez, compartieron ese árbol de los cuentos, ese árbol de los niños perdidos y aunque ellos no estaban perdidos se deleitaron con el juego perfecto de los niños, la imaginación.

Sopló, permitiendo a la hoja rebolotear en el aire junto a la luz de la noche; sabiendo que el amor es el juego perfecto para perderse y pero no está recomendado para aprender a reir.

volvió a dentro, dejó la ventana abierta y siguió compartiendo con las hojas verdes.

Acababa de anoñecer por lo que se metió en la cama notando algo bajo la almohada.
Había un sobre, lo abrió un pudo ver un papel que contenía un poema.

"El árbol de los cuentos"

Tu árbol de los cuentos
el árbol de los mios
las hojas compartidas
y las que volaron con el viento
necesarios,
para deleitarse con la vida.

Lo puso en sus manos, lo leyó y susurró con magia: Buenas noches, hada madrina.

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